Swatch relojes con diseños estéticos urbanos

Swatch nace en el año 1983 cuando las dos principales relojeras de la época, ASUAG y SSIH, quienes aglutinaban algunas de las más prestigiosas marcas de relojes Suizos, se fusionaron. El encargado de desarrollar la nueva marca, crearía relojes que reducirían a 51 el número de piezas usadas en lugar de las más de 90 que tradicionalmente se acostumbraba usar. De esta manera el costo de producir los mismos en comparación con las otras gamas que se solían fabricar resultaba ser mucho más económico con una reducción de costos cercana al 80%.

Los relojes Swatch dentro de sus componentes incluían piezas plásticas e incluso desechables, lo que demarca reputación de calidad propia de los relojes suizos, sino fundamentarlo en nuevas ideas más propias de la juventud y su estilo de vida.

Una nueva forma de expresar la personalidad de cada individuo al tiempo de reflejar  un conjunto de emociones positivas, es lo que hoy  es Second Watch, hoy popularmente conocido como Swatch.

Lanzamiento de la primera colección Swatch

La primera colección de relojes Swatch se lanzaría al mercado el primero de marzo de 1983 en Zurich. La agresiva campaña que acompañaría este lanzamiento, de la mano con un precio bastante accesible para un reloj Suizo, harían que los llamativos relojes rápidamente alcanzaran una gran popularidad en el mercado. Al ser vistos más como un objeto de moda, el segundo reloj, fácilmente se podría volver el tercero, el cuarto o incluso, una gran colección casi como si se tratara de prendas de vestir.

Una vez la empresa se dio cuenta de la aceptación y el gran potencial que encerraba el concepto, empezaría a crear y lanzar nuevos diseños para cada temporada, llegando incluso a hacer alianzas con reconocidos artistas que con el tiempo llevarían a elevar el valor percibido de los relojes y a posicionar la marca como unos artículos que fácilmente pueden considerarse objeto de culto en varios lugares del planeta.

Si bien en principio parte del problema que intentó solucionar Swatch estaba fundamentado en la relación calidad-precio, fue más la creación de un concepto novedoso y diferente apoyado en colecciones creativas de lanzamiento, lo que al final agregaría más valor para el cliente. Esto hizo de Swatch una marca única capaz de crear colecciones con motivos diferentes, que de hecho podían ir dirigidas a distintos tipos de personas y no sólo jóvenes a quienes no les interesaba tanto el lujo.

Esto ha hecho que hoy en día la compañía, además de ofrecer sus tradicionales modelos con componentes plásticos, lance relojes metálicos y que incluyen otro tipo de piezas diferentes a aquellas que los hicieron figurar en un principio.   Por otra parte la adopción de nuevas tecnologías que algunos fabricantes Asiáticos estaban usando, de la mano con su gran capacidad de producción, estaba generando que estos los mercados con relojes que además de tener una buena relación entre precio y calidad, parecían adaptarse mejor a la nueva realidad del mercado, incluyendo en la oferta nuevos modelos como relojes de cuarzo o digitales LCD.

Nicolás Hayek, el genio encargado de salvar la industria relojera Suiza

A pesar de que fueron los mismos Suizos quienes habían inventado el reloj de cuarzo, fueron los Japoneses quienes lo perfeccionaron hasta volverlo un éxito comercial que amenazaba seriamente las tradicionales marcas del país Helvético.

Tanto era el auge que estaban teniendo las marcas Japonesas en el mercado, que una de ellas llegaría a ofrecer 400 millones de francos por la compra de Omega (cosa que al final no sucedería).

En ese punto dramático cuando los relojes Asiáticos estaban cerca de poner fin a una tradición legendaria, Nicolás Hayek, un empresario de origen Libanés y Suizo por adopción, asumiría el rol protagónico y la principal responsabilidad de salvar el minado orgullo de una industria que se jactó de ser por años la líder indiscutida en la categoría.

Nicolás se empeñaría en una lucha por recuperar el prestigio y la reputación de toda una industria nacional dedicando su trabajo y parte de su capital, a la creación de una marca que trataría de dar vida a un concepto de reloj completamente distinto al que por años la industria relojera Suiza se había empeñado y hasta cierto punto obstinado en fabricar.

Swatch en la actualidad

Actualmente Swatch es una de las marcas más reconocidas a nivel mundial, caracterizado por sus coloridas creaciones y sus excitantes modelos de relojes en sintonía con las últimas tendencias.

De la mano con el gran éxito que la ha acompañado a lo largo de los años, Swatch ha logrado establecer una envidiable reputación como una marca innovadora en todos los niveles aplicando sus enfoques creativos a todo, desde investigación y tecnología, hasta el diseño y manufactura de productos, marketing, comunicación y distribución.

Reinvento y desafíos Swatch

Adicionalmente la empresa se ha involucrado en el desarrollo de actividades relacionadas con la microelectrónica y la micromecánica. El grupo también está presente en el campo de las telecomunicaciones y en industrias relacionadas con servicios, así como la parte automotriz. También ha ejercido un papel importante en competencias deportivas, siendo los «cronometradores» oficiales en diferentes disciplinas.

Swatch es un buen ejemplo de que cualquier industria es susceptible de reinventarse y de desafiar el status quo.

El grupo Swatch reviste un papel particularmente importante en la historia de la relojería suiza. No solamente posee una gran participación en el mercado, también ha sorteado la crisis más grande del sector a finales de los años 1970.

Suiza, como  potencia mundial en la industria relojera y líder incuestionado en la producción de marcas de lujo, subestimó ampliamente los efectos de la tecnología de cuarzo para el mercado relojero, permitiendo que otros países desarrollaran esta innovación, sobre todo los japoneses y  los estadounidenses.

Debido a este hecho, las naciones competidoras lograron desarrollar relojes precisos y a la vez económicos, con lo cual empezaron a dominar el mercado. A mediados de los años setenta del siglo pasado, la industria suiza de relojería se sumió en la mayor crisis de su historia.

Esto supuso para la industria relojera suiza un golpe duro: las ventas sufrieron un bajón dramático y muchas empresas lucharon contra la quiebra.

Swatch ofrecía una gran calidad a un precio accesible y se ponía a la venta en 1983, y estéticamente consiguió que el reloj se estableciera como un accesorio que expresa la personalidad del portador, enfocando su diseño a un público adolescente, sacando a los relojes de su  tradicional nicho del mercado de lujo o meramente funcional  para convertirlo en un producto  emocional  y coleccionable.

Swatch también logró un interesante  y revolucionario sistema de promoción e imagen, desde la constante innovación de cada colección de relojes (2 por año) donde  diseñadores como Alessandro Mendini o artistas como Keith Haring  han hecho parte de las distintas colecciones  hasta la innovación en el packaging.

Swatch ha inspirado sus diseños en  estéticas urbanas , que se puede encontrar en cualquier ciudad del mundo como grafitis, caos, desorden, vanguardia y contrastes. Esto le permitió mantenerse en una actualización constante.

Desde entonces, Swatch supera la crisis y lidera la recuperación de la relojería suiza. Convirtiéndose en el reloj de pulsera más exitoso de todos los tiempos y The Swatch Group, la sociedad matriz actual, en el grupo de empresas de relojería mayor y más dinámico del mundo.

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